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miércoles, 22 de junio de 2016

MONEDA ACUÑADA EN PLOMO 8

Emerjo del silencio para tomar de nuevo el procesador de texto y tras dejar de lado tantas cosas qué platicar y ver que mi país avanza, pero hacia un precipicio.

Ya de por sí la sociedad está diametralmente polarizada, ahora quieren hacer más encono si para unos es más importante la derrota de la Selección Nacional y para otros, el magisterio. Y tanto peor: como que quieren dar dos versiones pero hay en unos casos falta de credibilidad y en otros exceso de credulidad.

Lo he repetido una y otra vez: no se puede exigir un derecho pisiteando a otro, no se puede tapar el polvo bajo la alfombra. Le llaman vandalismo a atacar certeramente puntos estratégicos cuando en realidad lo que están haciendo es terrorismo. Un pillo cualquiera por sentirse rebelde rayonea o desrtruye sin ton ni son, cosa que no está pasando con una persona que lanza una bomba casera. Al régmen anterior le tembló la mano y no quiso declarar esos actos como tal. ¿Quién sabe qué pasará ahora?

Han pasado 6 años desde que escribí el primer texto titulado "Moneda Acuñada en Plomo", y sinceramente tenía la esperanza de no volver a usar ese tema. Ya se dieron cuenta que no es posible. Las cosas no han cambiado para bien y la incertidumbre y la falta de información ya están rindiendo frutos.

Y esos frutos nos están envenenando sin comerlos siquiera. Por cierto, No somos París, Ni Bruselas, ni mucho menos Orlando, ahora sí tienes de qué compadecerte o hacer como que te duele y sólo es puro cuento, como se acostumbra aquí.

domingo, 6 de diciembre de 2015

MONEDA ACUÑADA EN PLOMO 7

Las cosas han empeorado. No sólo estamos viviendo la inseguridad, sino también esa indolencia disfrazado de compasión que sólo sirve para lucirse en las redes sociales y no honra a las víctimas ni consuela a sus deudas.

Tras el atentado en París, comenzaron preguntas como ésta: "para tragedias, las nuestras", "por qué mejor no elevas una plegaria por las víctimas de Siria?" "¿Se te olvidan que faltan 43?". No sé qué les ocurre; la muerte no hace acepción de personas, pero tal parece que esas personas si hacen selección de muertos, casi de manera xenófoba.

El régimen anterior logró su cometido si de eso se trataba al declararle la guerra al narcotráfico: que todos estemos a la defensiva, al punto de volvernos egoístas, al punto de mandar por el caño de la bondad mayoritaria de la cual muchos medios pregonan y presumen. 

Se acabó el chascarrillo. Ya desahogamos nuestras frustraciones por las presuntas amenazas por parte del Estado Islámico. Es lo que nos salva de una psicosis ¿Por qué se imaginan que no ha habido en nuestro país un sociópata con escopeta en mano que le dispare a una decena de personas como en Estados Unidos?

jueves, 30 de octubre de 2014

MONEDA ACUÑADA EN PLOMO 6

Si la esperanza ya no muere al último porque acaban aniquilándola.
Si esos 43 muchachos quizá no vuelvan jamás a sus casas ni a sus aulas.
Si la vida vale menos que un centavo.
Si las calles se han convertido en trincheras descubiertas.
Si los diarios han decidido callar ante la violencia
Si nos están arrebatando la tranquilidad a pausas.

No sé qué más decir. Dios sabe que me cuesta mucho articular mis pensamientos.
Enntonces tomaré prestadas letras de la canción "Vuelos" del grupo argentino Bersuit.

"Vos me estás mirando y yo voy a caer
colgado en tu sien.
Vos me estás mirando y yo voy a caer.
No me ves, pero ahí voy a buscar tu prisión
de llaves que solo cierran.
No me ves, pero ahí voy a encontrar tu prisión.
Y la bruma rebota siempre hacia aquí.
Espuma de miedo, viejo apagón.
Y la bruma rebota siempre hacia aquí.

Sólo voy a volver.
Siempre me vas a ver.
Y cuando regrese de ese vuelo eterno,
Sólo verás en mí,
Siempre, a través de mí
Un paisaje de espanto así."

Autor: José Céspedes.

sábado, 26 de abril de 2014

¿QUÉ PASA CONMIGO?

Han pasado tantas cosas a mi alrededor que me faltaba algo: estar solo.

 Días antes de vacaciones, me percaté que caminaba porque tenía que hacerlo, que miraba sin mirar, y al mismo tiempo quería ver alún elemento fuera de lugar de mi entorno, oía porque pretendía reconocer algo antes de ver la imagen.

Empecé a sentir fatigoso conquistar cada cuadra: de mi casa al trabajo, los encargos propios de mi oficio, salir y entrar como conejo en su madriguera, confirmar que las espaculaciones son el caldo de cultivo de la falta de información concreta, ver en rostros de pasajeros y transeúntes la zozobra reflejada.

Necesitaba una rebanada de pastel ofrecida por la soledad.

Era mucho, mi cerebro pretende procesar tantos datos haciéndome caminar casi como un autómata. Se imaginan lo que es sentir diversas emociones al mismo tiempo: angustia, desconfianza, tristeza, frustración. 
Nada ha mejorado, pero tampoco resuelvo algo estando resguardado en mi casa. No puedo callarme, por eso he retomado este espacio. Han pasado tantas cosas que necesito asimilarlas poco a poco. Sólo necesito tiempo.