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sábado, 27 de octubre de 2012

LOS APUNTES DEL ANTEOJUDO EN LAS BARRAS DE OPINIÓN DE LAS REDES SOCIALES

Un amigo mío me hizo una observación hace días, que ha seguido este perfil de blog y ve que no he escrito mucho. La respuesta que le he dado es que aunque no he redactado tantos textos en estos últimos meses es porque ya me en entusiasmé emitiendo comentarios sensatos en redes sociales y barras de comentarios de Milenio.

Y así he felicitado, inconformado, reflexionando y poniéndome en contra, no de un comentario adverso, sino por la manera tan grotesca que algunos "lectores" tienen de dirigirse a algunos comentaristas. En otros casos ofenden a individuos o sectores por gustos o ideas. Un caso típico sería que digan que los programas de tal o cual televisora es pura basura, hasta ahí vamos bien, es una opinión particular, pero de ahí a comenzar a decir que las personas que ven esa programación es ignorante o idiota ya se están metiendo en honduras.

Con un comentarista se entrometen con su presunta o supuesta inclinación sexual, a otro lo atacan por su posición de izquerda. Esta clase de personas basan su proclamación de diatribas bajo el chantaje de la libertad de expresión y se les olvida que tiene dos limitantes morales y una cogniscitiva: Ataque a la moral y daños a terceros para el primero; y fundamentos y presentación de pruebas para conocimiento.

Por tanta imprecación -palabrotas, groserías, etcétera- e insultos que sólo pueden venir de personas involucionadas a entes mediocres (entre el hombre y el animal) le comenté a Álvaro Cueva en su cuenta de Twitter que los comentarios ofensivos en su columna "Ojo por Ojo" me producían asco. ¿Cómo es posible que les salga esa verborrea a borbotones como cloaca llena? ¿Cómo pueden ser tan cobardes para ocultarse en un mote para insultar y difamar? Me costaría trabajo responderlo.

Pero algo tengo muy claro, tengo derecho a expresarme; pero hay un lugar, un momento y ya de por sí un comentario fuera de tema es de mal gusto.  Con un poco más de tiempo les mostraré mis comantarios y su contexto pertinente.

Por cierto, ese amigo es el nuevo dueño del tocadiscos que me gané en un trueque por un DVD descompuesto.

domingo, 29 de abril de 2012

ARTÍCULOS, COLUMNAS Y BLOGS


No hace poco que he seguido tanto los artículos que para el diario Milenio escriben Álvaro Cueva, Epigmenio Ibarra, Hugo García Michel y Román Revueltas Retes, cada quien, desde su especialidad, lanzan encendidos dardos escriturales que me hacen ser más consciente de mi entorno.

Aunque a veces no coincido con algunas de sus posturas, respeto su convicción. Ha habido oportunidades en que he vertido mis comentarios y por mi manera, supongo, de exponer mi forma de pensar que es baja en glucosa, he sido eliminado una vez, aparentemente sin razón (mayor información en el texto "El Pozo de los Comentarios Reprimidos" de este blog).

Recuerdo que cuando "El Sol de Tampico" era más sustancioso aunque oficialista (hoy está lleno de notas pagadas y salvo la colaboración de Gilberto de Estrabau, siento que sirve para envolver vidrio o cilantro), Uno de mis columnistas favoritos en mi mocedad era Fernando Heftye, quien con texto conciso y chispeante de buen humor, hablaba de política y algunas curiosidades cotidianas con tal soltura, que nunca le sentí aburrido. También leía a Ícaro en "Fax Urgente", pero textualmente se metió con Germán Dehesa y quizá ésa fue la razón por la que le dieron vacaciones de por vida. Ya no supe qué fue de él.

Tengo aproximandamente veinte años que veo en los diarios algo más que las caricaturas, y sí me siguen gustando y no necesito de renunciar a mi rol de adulto; los artículos y las columnas son ideales cuando con los argumentos sólidos crean un panorama que apenas se cubre en una nota cuyo fin estricto es informar.

Yo no escribo en ningún medio impreso y sólo aparecieron un par de textos en un mini fanzine llamado "Páramo de Letras" pero a cambio, este blog me permite hablarles de todo lo que pienso y despienso, lo que me gusta y me disgusta.

Hace más de cuatro años inicié esta aventura virtual, y mientras no suceda otra cosa, redactaré Desde Este Lado.

domingo, 8 de enero de 2012

EL POZO DE LOS COMENTARIOS SUPRIMIDOS

Tal parece que para comentar, lo de moda es expresarse a punta de palabrotas y auténticas diatribas.

Pues resulta que yo soy asiduo lector de las columnas "El Pozo de los Deseos Reprimidos" y "Ojo por ojo" que escribe Álvaro Cueva para Milenio Diario, y que a falta de suscripción. sigo a diario vía web.

Justamente el día de hoy leí su columna titulada: "Tres tristes panistas", en el cual habla del patetismo de los tres precandidatos para convencer a la militancia del PAN a votar en la consulta interna.

Entre otras cosas comenté que esa consulta interna no me interesa en lo absoluto puesto que ni simpatizo ni estoy adscrito a la asociación política de marras, que era evidente que ese partido es uniclasista e insensible cual la reina María Antonieta ante una turba de inconformes por no poder comprar pan. Recalqué que esa situación es problema de los militantes y que se hicieran pelotas entre ellos.

Todo parece indicar que mis comentarios incomodaron a más de tres, porque al revisar de nuevo la columna aparece, en vez de mi comentario, la frase: Comentario Eliminado.

Estoy contrariado, hace rato me molestó esa cortapisa a la libre expresión. Si varios sabemos que la restricción es: atacar la moral y atacar a terceros. ¿Significa que ataqué la integridad moral de los militantes panistas?

Después en medio de mi contrariedad. envié mi inconformidad al Twitter de Milenio, creo que merezco una explicación que de seguro, no me darán.

¿Hubiera sido mejor que me expresara en lenguaje soez para que fuera una protesta fuerte? Yo creo firmemente que no. Algunos me tacharán de solemne, pero yo nunca voy a saludar como el condutor de Werever tu morro.

Así que ya saben: aunque los medios de comunicación son el cuarto poder, no son la panacea para la resolución de problemas, puesto que no son responsables del contenido de colaboradores y lectores, pueden establecer su línea.

Alguna vez pensaba en trabajar en un periódico pero mejor me quedo en el paraíso virtual.