viernes, 8 de marzo de 2013

ROSA Y VENUS 2

Hace 14 años supe que había esa fecha, cuando trabajaba para una dependencia pública, y apenas hace un lustro que en una fecha como esa varias obreras de una fábrica en Nueva York murieron en un incendio.

He felicitado a varias amigas y compañeras, pero esa felicitación -valga la redundancia- nada tiene de futil para mí. No se me quitan de la mente cosas de las que me enteré  durante el periodo de marras y mucho menos de comentarios misóginos que tienden a la provocación de movimientos feministas.

Les platicaré una anécdota, si eres hombre, pon mucha atención:
Estaba en un curso de poesía impartido por la Lic. Sara Uribe en la Casa de Cultura, donde varios nos inscribimos para aprender a redactar. Y nunca falta el petulante que se siente más que todos los cursantes, pues esta persona de género masculino, se le ocurrió decir que le gustaba cómo sonaba la palabra "misógino". No sé los demás, pero yo sentí que algo en mi interior se retorcía de incomodidad. Y no es que me haya vuelto activista, pero combato ese tipo de comentarios porque son molestos. Incluso los chistes sexistas no me hacen reír.

Y sí, repito: he felicitado a mis compañeras, pero sé que han recuperado sus espacios arrebatados por el machismo. ¿O es que acaso no se acuerdan de los matriarcados?Yo provengo de una familia donde el sector mujeril es mayoritario, de un pilar como lo fueron mis abuelas, que sacaron adelante a sus familias y que se partieron el lomo para subsistir.

Todo eso me viene a la mente, me enardece cuando la víctima la declaran culpable de sus desgracias, como también que algunas mujeres se vuelvan enemigas de su propio género. Tan malo lo uno como lo otro.

Parece que surtió efecto la estrategia de igualdad de condiciones entre niños y niñas que se fraguó desde los mesabancos de las escuelas públicas.

Va mi admiración para todas las mujeres.

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